Tau Luna Acosta EN RESiDENCiA en el Instituto La Ferreria

Partimos de la idea de uywaña (en aymara) / uyway (en kichwa) o la crianza mutua, propuesta por la tejedora aymara de los Andes bolivianos Elvira Espejo, lógica de cuidado y convivencia máxima según la cual todo cuerpo es un sujeto que nos cuida y al que cuidamos y, por tanto, nos hace intrínsecamente interdependientes.

El suelo, la lana, los manteles, la oveja, la tejedora; formamos parte de la misma red de sujetos interconectados que es necesario cuidar. Para que haya tejido, debe haber oveja, algodón o agave, y para que estos existan deben ser alimentados; para ello, primero debo cuidar el suelo. De modo que todo lo que hacemos afecta a toda la cadena de la vida, desde lo más pequeño hasta lo más evidente.

A partir de aquí, durante un año trabajaremos con el grupo del instituto en torno a prácticas cartográficas para situar nuestro entorno de cuidados e interdependencias: la cementera, los cuerpos de agua, el bosque, los rebaños de ovejas, el suelo, la ciudad, la escuela. A partir de esto y de una serie de prácticas guiadas en torno al oficio textil, la escucha profunda, la agroecología, la cartografía afectiva crítica, las tecnologías libres y los saberes ancestrales de los pueblos amazónicos y andinos, pero también los compartidos por el grupo desde sus casas y sus memorias, generaremos herramientas que nos permitan hablar del territorio común y sus complejidades para generar una o varias piezas colectivas.