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Albert Quesada EN RESiDENCiA en el Instituto Angeleta Ferrer
Nuestro punto de partida es una pregunta rebelde: ¿qué es el flamenco cuando lo despojamos de sus códigos tradicionales? No practicamos flamenco ortodoxo, pero nos fascina su fuerza bruta, esa energía que hace temblar el suelo y que conecta directamente con las vísceras. Queremos entender de dónde viene esta intensidad tan poderosa.
Mi forma de trabajar nace de dos experiencias vitales: los años como bailarín con ZOO-Thomas Hauert, partiendo de un cuerpo inteligente, y mi práctica como creador, donde cada herramienta utilizada ha pasado por el escenario antes de llegar al aula. Trabajo con juegos y partituras de improvisación porque creo en la danza sin forma fija, en el impulso que nace de la conciencia y la responsabilidad, y en el desafío constante de nuestros hábitos corporales.
Empezamos escuchando, por ejemplo, a Whitney Houston y descubriendo en ella ritmos, espíritus y formas flamencas ocultas. Nos interesa cómo esta ferocidad aparece en lugares inesperados: en la ópera, en el pop, en músicas que nunca habríamos relacionado con Andalucía. El flamenco es más grande que sus estereotipos de vestidos rojos, miradas intensas y zapatos ruidosos. Utilizamos la improvisación como herramienta de investigación y de intercambio, buscando un cuerpo consciente y una mente abierta a posibilidades infinitas.
Nuestra investigación será un viaje en el tiempo y en la historia de la música: imaginamos cuerpos gitanos bailando con ritmos que vienen de lejos, de las migraciones, de todos aquellos pueblos que han dejado sus huellas en este arte, y buscamos elementos flamencos en músicas pop, rock, clásicas, entre otras.
Lo que nos mueve es la proximidad, la intimidad brutal de un tablao, pero llevada al espacio contemporáneo. Trabajamos con danza contact, con partituras de grupo, con juegos que entrenan a bailarines a jugar y bailar juntos. La danza es alegría pura, solo o en grupo, dúos o tríos, siempre con el impulso del descubrimiento. Al final, lo que buscamos es el duende: esa magia inexplicable que hace que un gesto, un grito, un silencio, te atraviesen el alma.