Lúa Coderch, nacida en Iquitos (Perú) en 1982, vive y trabaja en Barcelona. La forma de trabajar del mago es el ejemplo extremo de una manera de pensar el mundo en términos estéticos: todo lo que el mago dice y hace, los objetos que utiliza y organiza a su alrededor, cómo coloca la atención del público en un lugar u otro, todo tiene el objetivo único de producir una imagen. Esta manera de operar entiende que todo es un medio, todo es susceptible de llegar a ser el soporte de un signo, como lo es el lienzo para una pintura, y el museo, a su vez, para el lienzo, o como lo es el conjunto de gestos que indica el protocolo en lo relativo al acto oficial, por ejemplo. Al trabajar, se ocupa de las maneras de aparecer, de la constitución de algo como medio, como pantalla, de la relación que los medios tienen con los relatos que sostienen y el hecho de que este sea, precisamente, el lugar donde se va al encuentro del otro: el lugar de la comunicación y la empatía y también del engaño, si se quiere. Atiende a los formatos, a lo que permiten decir y hacer, y a las narrativas grandes y pequeñas, como por ejemplo la historia, la economía, la política, la biografía, con sus rudimentos formales, sus dispositivos y soportes, sus accidentes...
Ha mostrado su trabajo en exposiciones individuales como La montaña mágica (Espacio 13, Fundación Joan Miró, Barcelona), Recopilar las fotografías sin memoria del archivo familiar (EspaiDos, Terrassa) y Estrategias para desaparecer (La Capella, espacio Cub, Barcelona, BCN Producció’11), y en colectivas como The World of Interiors (The Green Parrot, Barcelona), El espacio cósmico estaba ahí, en dos o tres centímetros (Galería Bacelos, Madrid y Vigo), Le Périmetre Interne (Institut Français, Barcelona), Critical Botox in times of 2.0 Feudalism (Pavilion, Bucarest) y Pogo (Arts Santa Mònica, Barcelona).
Biografía escrita en el año 2014